martes, 21 de julio de 2015

MESARIO: JULIO | de Monica Gameros (Un poema por mes I)





MESARIO...

[JULIO] 

On the road for Big Sur piso los recuerdos secos, crujen bajo mis piesy la adicta que soy, junta los fragmentos, los pone en orden y monta una exposición...Hojas que crujen, memoria marchita. Convertidos en polvo,
los recuerdos quedan pendientes de mis labios,
flotan, giran y luego,
reposan sobre mis palabras, para acompañar a mis ojos,
siempre en vuelo planean, lo observan todo.
Dejo de ser humana, me convierto en papel lubricado con tinta,
habló de las cosas de todos los días, de la gente que me sonríe, de las noches de incendios dantescos en los que un pedazo de mí se consume entre el fuego y renace levantando el vuelo al menor pretexto.
Canto una tonada vieja/ busco pedazos de la memoria,
pedazos triturados por la prisa de mis pies,
por la fuga de mis pasos, por las vueltas que lo revuelven todo
y que provocan el derruir constante del tiempo sobre la madera de tu sombra para que se astille... Canto, sonrío de manera simple,
por el gusto, por los péndulos marcando bits, mientras,
las ideas bailan en medio de un cuarto, a media luz,
bailan & la memoria se astilla, se hace polvo y no importa.
No soy vórtice sobre mis pasos.
Canto al canto de piedra/ Canto/ Mis pies me llevan al hueco que se guarda para mí/ Canto, soy 1 hoja seca, floto y busco el río/ mojar la voz/ justificar,
es el sinsentido & canto con trémula voz de erinia.
Vuelvo la mirada, me observó, me extraño.
Sonrío en medio de una cabaña donde cocino & el amor duerme junto a la ventana/ Canto, él es un rayo de luz en medio de la nada... un eco del pasado tan pesado, tan lejano, tan converso en ruinas que ya no son sino paso del tiempo sin propósito.
Canto y mi voz se eleva como se eleva la esperanza,
ese demonio de la caja de Pandora que nos muerde cuando, -cansados-
dejamos de huir, cuando -sin aliento- nos dejamos caer en medio de un mar abierto/ cuando -sin temor- esperamos la tormenta.
-El amor es delicioso cuando las carnes se transforman en hilos de aire
que se enredan y se desgajan al compás del deseo-
Canto, sueño con el brillo de unos ojos ambar que cambian de color cada vez que los miro, que los beso, que los observo/ Canto & sé que él
es un hilo de luz en medio del abismo/ Estupefacta, sonrío/ Canto
& la esperanza me pide mi autógrafo/ Soy, según ella,
la mejor de las sirenas que se han lanzado en caída libre en busca del abismo marino y aún sonríen.
Canto y mis ganas de ser todo para un hilo de luz se convierte en tormenta solar. Suspiro y del suspiro hábito el olvido, tan lleno de polvo, tan vacío/ Canto
& él me toma despacio/ me bebe, me sacia/ Me da todo lo que quiero
sin condiciones, sin promesas.
Ambos sabemos que el amor es un monstruo que vive mientras carcome, que el tiempo de vida depende de ambos hilos, de su madeja o su quebranto, de su fuerza o de su sometimiento y eso último es lo que nos aleja de la idea romántica del poder entre dos que no saben callar ni someterse, al final sólo buscamos huir de la batalla de los egos.
Canto y él me da agua en medio del gran desierto
donde he abandonado a cada uno de mis demonios.
Hoy podría ser el inicio de un tejido que me sostenga el ansia/ Aún sé
que él es la encarnación de lo imposible/ Lo sé, él también/ Ambos nos damos todo lo que nos hemos reservado ante lo fatuo/ Me quiebro/ Enmudezco/ La sonrisa me guarda la voz/ se ha estampado y no cae.
Sólo quiero volver al terremoto de su deseo/ Sólo quiero habitar entre sus brazos... Lo sé. Él también.
Todo queda en estado ingrávido, todo queda suelto,
son hilos de esperanza, inconexos, apócrifos, ahí siguen,
presentes para quien quiera tomarlos & se dejan tomar,
se dejan poseer, y permiten que les extiendas, les moldees, mientras
lubrican sus trampas, las colocan y aguardan el momento en que la presa caiga, -sorprendida ante su ingenuidad- pero no importa
& caemos en la trampa y, por un segundo, es placentero; mas,
al siguiente minuto el engaño es evidente, pero poco importa,
sólo importa una cama extendida, adornada con los besos de otros fantasmas, convertida en una barca encallada, pero poco importa, sin querer
hemos aprendido que el amor es una criatura de vida corta, intermitente,
un fenómeno que en el mejor de los casos, tiende a cambiar de forma,
de color, de humores clandestinos...
Los amores más aburridos son los incondicionales, quién quiere un amante servil cuando se busca amor y no obsesión, lujuria y no fiebre, caricias hermosas y no el vulgar manoseo de los obsesos.


(Continuará...)
MONICA GAMEROS